lunes, 6 de junio de 2011

La educación femenina entre liturgia y libros de texto. España, 1936-1951. Félix Tubío Pérez


Foto: Escuela de niñas en la dictadura franquista. Una educación nacional-católica donde se exaltaban los valores de la Patria y Dios.

1. INTRODUCCIÓN

“En ninguna disciplina pueden ser idénticos los fines -y a caso ni los medios- para educar a ambos sexos. Pero muchísimo menos en la Historia, que, por ser vida, vida auténtica y real, que se ofrece como una instrucción para la conducta, pierde todo encanto y toda transcendencia educativa, cuando los hechos que nos relata caen fuera del área de nuestras ilusiones, de nuestra actividad, de nuestra comprensión. ¿Para qué quieren las niñas que les contemos el trabajo de los hombres, las luchas de los hombres, las cavilaciones de los hombres, si esto ni es solaz para su espíritu ni posiblemente ejemplo de vida?" [SERRANO DE HARO, Agustín (1952). Guirnaldas de la historia: historia de la cultura española contada a las niñas. Madrid: Escuela Española; p. 6]

La mujer española del franquismo se enfrentaba a esta realidad, una desigualdad que le venía dada por la concepción católica de la mujer complaciente y servil con el hombre, por ser la incitadora al pecado, tal cual la pecadora Eva nacida de la costilla de Adán y la virgen María como mujer abnegada y cautelosa. Y un tradicionalismo asentado en el dominio del varón sobre la mujer, en el seno de concepciones sociales y científicas que consideraban a la mujer como un individuo frágil y con una capacidad mental inferior. Así lo exponía Dionisio Ridruejo y Pilar Primo de Rivera en sendos de sus discursos en el III Consejo Nacional de la Sección Femenina en 1939:

“Vosotras, todas camaradas de la Sección Femenina, vais a realizar una tarea trascendental en el alma del hombre, porque la mujer es la mitad afligida del barro dócil que está esperando las manos del creador, del hombre. Ahora bien: os corresponde un destino de sumisión, de docilidad (…). Os corresponde, pues, un sentido de sumisión en esta tarea a que habéis de entregaros resueltamente” [GALLEGO MÉNDEZ, Teresa (1983). Mujer, Falange y Franquismo. Madrid: Taurus; p. 181]

“Se podrá decir de vosotras aquellas palabras de la Escritura: «Tu esposa será como una parra fecunda en el recinto de tu casa. Alrededor de tu mesa estarán tus hijos como pimpollos de olivos (…) Y verás a los hijos de tus hijos y la Paz de Israel (…)” [PRIMO DE RIVERA, Pilar (1939). Cuatro discursos. Madrid: Editora Nacional; p. 21]


Antonio Vallejo Nájera, médico psiquiatra franquista, establecía:
“La función principal de la mujer es la maternidad, y de aquí que dijeran los antiguos que su personalidad reside en el útero, órgano femenino capital” [OTERO, L. (1997). Mi mamá me mima. Barcelona: Plaza&Janés; p. 85]

Entre estas consideraciones se encontrará la mujer de la postguerra; una mujer que se tendrá que adaptar a la nueva imagen que de ella se va a construir y defender, una mujer, madre y esposa abnegada y servicial, cuya misión era la atención del marido y de los hijos bajo una educación y formación en unos valores de patriarcado; bajo la moral católica ultraconservadora franquismo.
Y esta imagen de mujer abnegada y servicial se encierra en la educación que las mujeres han recibido tras la Guerra Civil española y la posterior dictadura franquista. Será éste el objetivo de este trabajo, observar las bases educativas franquistas que fortalecieron y explotaron esta mujer sumisa al hombre, esa mujer servicial mantenida en el mundo rural con más fuerza ya que, no olvidemos, en el franquismo la mantenencia de los valores tradicionales se buscaron en las permanencias seguidas en el campo. Allí los roles patriarcales se habían mantenido más fuertemente ante los “ataques” del liberalismo y la “masonería”. Una educación que analizaremos atendiendo a los dos soportes del entramado educativo franquista, el nacionalismo, encumbrado en la Falange, y el catolicismo en la Iglesia católica; un modelo particular que se denominó nacionalcatolicismo, un “nacionalismo exacerbado de carácter ético-misional, autoritarismo básico, idealismo, elitismo, corporativismo social, militarismo, utopismo regresivo, antisocialismo, bajo una concepción «integrista» del catolicismo”
La propia Revista Nacional de Educación, órgano de expresión educativa y pedagógica del Ministerio de Educación franquista publicada a partir de 1941, recoge en su nº 3 de marzo del 41:
“Importa la formación la formación científica de los alumnos; pero para nada servirá esta formación científica si no está al servicio de estos tres ideales: Dios, España y el Nacional-sindicalismo. Ideales cuyo servicio exige poseer cuerpo fuerte y carácter recio (…) Pretendemos que su inteligencia y su corazón estén nutridos, aquella con la ciencia, y éste con la Religión; pero exigimos que sean disciplinados y respeten la Jerarquía (…) Nuestra Pedagogía, la que estamos construyendo, la Nacional-Sindicalista, ha de ser nuestra, es decir: católica, tradicional y revolucionaria.”

2. LA POSGUERRA ESPAÑOLA. UN PASO HACIA ATRÁS


Foto: Mujeres españolas ejerciendo por primera vez su derecho al voto el 19 de noviembre de 1933, conseguido con la II República Española.

Las mujeres españolas comenzaban a ponerse a la par de sus vecinas europeas cuando se dio en España el duro golpe de la Guerra Civil y con ella el triunfo del ultraconservadurismo, de los ideales tradicionalistas ultracatólicos, donde la mujer dejaba de estar a la par del hombre y volvía a quedarse ocultada bajo su sombra.
La II República Española y la Constitución de 1931 supusieron toda una serie de logros para la mujer, la mujer se había situado a la par del hombre, consiguiendo toda una serie de derechos y libertades que se le habían estado negando durante siglos:
• Decreto 8 de mayo de 1931: el gobierno provisional de Alcalá Zamora establece que las mujeres fuesen “sujetos pasivos” de los procesos electorales (podían ser elegibles pero no electores). Clara Campoamor consigue así el escaño de diputada por el Partido Radical y entra a formar parte de la comisión jurídica encargada de elaborar el texto de la Constitución republicana, aprobada el 9 de diciembre de 1931.

• Artículo 36 de la Constitución de 1931: “Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de veintitrés años, tendrán los mismos derechos electorales conforme determinen las leyes.”
Artículo 53: “Serán elegibles para Deputados todos los ciudadanos de la República mayores de veintitrés años, sin distinción de sexo ni de estado civil, que reúnan las condiciones fijadas por la ley Electoral.”
*El derecho al voto de la mujer se llevará a la práctica en las elecciones legislativas de noviembre de 1933, donde ganará la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) con Gil Robles al frente.
• Artículo 43: “La familia está bajo la salvaguarda especial del Estado. El matrimonio se fundamenta en la igualdad de derechos para ambos sexos, y podrá disolverse por mutuo acuerdo o a petición de cualquiera de los cónyuges, con alegación en este caso de justa causa.”
• Artículo 40: “Todos los españoles, sin distinción de sexo, son admisibles a los empleos y cargos públicos según su mérito y capacidad, salvo las incompatibilidades que las leyes señalen.”
En toda su legislación, la II República resultó un avance cualitativo sobre el papel y los derechos de la mujer en sus distintos niveles:
Civil
◘Derogación (parcial) del Código Civil y Penal: La mujer casada podía mantener su nacionalidad propia.
◘Igualdad de derechos de ambos sexos con plena personalidad y capacidad jurídica sin que el marido tuviese autoridad de representación sino solo por delegación.
◘Igualdad de sexos para la vida pública (acceso al cuerpo de notarios y registradores,…).
◘Grandes debates: Campoamor a favor del derecho al voto; Nelken y Kent a favor de postergarlo.
◘Abolición de la prostitución (antes estaba regulada).
◘En Cataluña: dispensación de anticonceptivos.
◘Derecho al aborto.
◘Sufragio universal: derecho al voto y a ser elegibles como Diputadas.
Familia
◘Reconocimiento del matrimonio civil.
◘Supresión del delito de adulterio aplicado solo a la mujer.
◘Divorcio por mutuo acuerdo.
◘Derecho de la mujer a tener la patria potestad con los mismos derechos y autoridad que el padre ante los hijos.
◘Investigación de la paternidad y Reconocimiento de los hijos naturales.

Educación
◘Coeducación (escuelas mixtas).
◘Abolición de asignaturas domésticas y religiosas.
◘Escuelas nocturnas para trabajadoras.
Trabajo
◘Incorporación a los puestos de trabajo según mérito y capacidad, sin distinción de sexo.
◘Regulación del trabajo de las mujeres. Protección a la maternidad.
◘Prohibición de cláusulas de despido por contraer matrimonio o por maternidad.
◘Establecimiento del Seguro Obligatorio de Maternidad.
◘Equiparación salarial para ambos sexos (Ley de Jurados Mixtos).

Unos avances sociales que fueron borrados de golpe con el franquismo. Resultaba inconcebible dentro de la sociedad nacional-católica que propugnaba la dictadura la existencia de tremendos derechos para la mujer. La mujer se situó siempre y debía seguir situándose en el ámbito privado, ella era la madre, la esposa, la mantenedora del orden tradicional. ¿Cómo una mujer, ejemplo de figuras como la Virgen María, María Magdalena o Santa Teresa de Jesús, podría estar a la misma altura que el hombre? Su labor había sido y sería siempre la de atender al hombre, el ayudarlo, el comprenderlo, el satisfacerlo, pero nunca sobrepasarlo. Tal y como reza el Antiguo Testamento, la mujer se debe al hombre, su existencia se debe al hombre, y bajo estas enseñanzas católicas se regirá la sociedad española durante los 40 años de dictadura franquista: “…y de la costilla que del hombre tomara, formó Yavé a la mujer, y se la presentó al hombre. El hombre exclamó: Esto sí que es ya hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta se llamará varona, porque del varón ha sido tomada” [Sagrada Biblia; Génesis 2, 22-23]
Unas enseñanzas nacional-católicas difundidas por el aparato educativo español, en manos de la Falange y la Iglesia católica. Una Falange que tendrá su gran peso sobre la educación de la mujer a través de la Sección Femenina y el Servicio Español de Magisterio (SEM), donde la formación de las maestras estará en manos de la Sección Femenina; y una Iglesia católica que irá acaparando la educación secundaria e universitaria. Recordemos que el Ministro de Educación entre 1939 y 1951 será José Ibáñez Martín, católico que apoyó en todo momento a la Iglesia y al Opus Dei en el ámbito educativo .

3. ENTRAMADO EDUCATIVO

La concepción del orden social en la nueva etapa dictatorial que se impuso en España a partir de 1939 se basaba en conservar el estilo más tradicional de la vida española: catolicidad, mando único, eliminación de partidos, jerarquía, obediencia y sumisión ante el fin principal que era la Patria, su defensa y valoración. Así se reflejará en el Decreto de Falange de julio de 1931:
“FET de las JONS, es la disciplina por la que el pueblo, unido en orden, asciende al Estado, y el Estado infunde al pueblo las virtudes de servicio, hermandad y jerarquía. (…). Se constituye en guardia permanente de los valores eternos de la Patria, virilmente defendida en tres guerras civiles” [MANRIQUE ARRIBAS, Juan Carlos (2008). La mujer y la educación física durante el franquismo. Valladolid: Universidad de Valladolid; p. 37]
Serán estos principios los que recojan desde un primer momento en Falange Española y que se irán imponiendo en el entramado educativo como tales, si bien es cierto las ideas que quedarán serán más las ideas nacionalistas y católicas, y no tanto las nacionalistas-sindicalistas por las que más abogaba Falange. La educación fue un juego de poderes en manos de la Iglesia y la Falange, un arbitraje de los mismos por parte del dictador que llevó a una repartición del Ministerio de Educación entre ambas fuerzas, estableciéndose así el triunfo del nacional catolicismo:

“El Nacional –Catolicismo es una afirmación de valores en el modelo histórico del Siglo de Oro español y que han de reproducirse ahora: autoridad, autoritarismo, jerarquía, verticalismo, aristocratismo, caudillaje, servicio, disciplina, violencia, «deberes frente a derechos», «valores religiosos y militares», mitad monje, mitad soldado…” (Fernando Urbina) [CÁMARA VILLAR, Gregorio (1984). Nacional-Catolicismo y Escuela. La Socialización Política del Franquismo (1936-1951). Madrid: Editorial Hespería; p. 45]

El nacional-catolicismo se impondrá en esta educación de la mujer que estamos tratando, restableciendo esos valores tradicionales rurales que se habían mantenido impermeables a las “nocivas ideas liberales”. La mujer nunca podría estar al mismo nivel del hombre, en tanto en cuanto su naturaleza era diferente e inferior, dependía de él. Estas referencias a la sobrevaloración del mundo rural como ideal del orden social correcto y mantenedor de la verdadera esencial española, aparecerá recogido en los manuales escolares en numerosas ocasiones para reafirmar y reforzar la Patria y su esencia española, y su deber de seguirlo. En el manual escolar de historia Guirnaldas de la historia: historia de la cultura española contada a las niñas, se hace referencia a la invasión romana de la Península Ibérica, sus males acaecidos y su salvación por los valores rurales inviolables:

“Y también se contagiaron las españolas de la corrupción de las romanas (…) Menos mal que la población rural española conservó las viejas costumbres íberas. Y así España pudo producir mujeres tan eminentes como Helvetia, la madre de Séneca,, a la que éste dedicó un libro titulado «Consolación»; y Plotina de Pompeya, mujer del emperador Trajano, también español, la cual «inundó de honestidad» el palacio horrendo de los césares.” [SERRANO DE HARO, Agustín (1952). Guirnaldas de la historia. Op. Cit.; p. 30]

Una educación franquista, donde la mujer se impregnará de tradicionalismo, nacionalismo y catolicismo, en la estructura de una sociedad jerarquizada ocupando los escalones inferiores.

“…la dominación ideología se manifestaría, sobre todo en la escuela, en que el franquismo cercenó para todos los escolares cualquier posibilidad de información sobre las «otras» teorías políticas, sobre las «otras» filosofías, sobre las «otras» religiones, sobre las «otras» interpretaciones de nuestra historia…; en definitiva, sobre todo aquello que no tenía cabida en las coordenadas del nacional-catolicismo.” [CÁMARA VILLAR, Gregorio (1984). Nacional-Catolicismo y Escuela. Op. Cit.; p. 46]

Bajo estos principios se construyó el entramado educativo franquista, el cual estará, como ya hemos señalado, en manos de la Iglesia Católica y Falange. Destaquemos el papel importante que la Iglesia tendrá en la enseñanza secundaria ya que los colegios públicos de secundaria se irán reduciendo a favor de la creación de colegios privados religiosos. La II República había eliminado la labor educativa de las órdenes religiosas y el franquismo le devolvió su posición primigenia, el orden tradicional estaba en los valores católicos, y estos encumbrados en la educación de base religiosa.
En la Circular del 5 de marzo de 1938, de Romualdo de Toledo, para la Enseñanza Primaria se establecía el adoctrinamiento masivo de la niñez en los valores nacional-católicos (la educación religiosa buscaba la legitimación de la división de la sociedad en clases y la creación de las bases psicológicas que conformasen en el individuo pautas de conducta mantenedoras del orden social -obediencia, disciplina, autoridad indiscutible de las jerarquías establecidas, temor a Dios, caridad-; y la educación patriótica cultivaría a los niños y niñas en el nacionalismo más exacerbado, legitimador de los principios políticos del régimen) ; una Circular que culminará todos estos principios educativos con la Ley de Educación Primaria de 1945.
Se trataba ésta, de una enseñanza femenina primaria controlada tanto por la Iglesia como por Falange. Recordemos que una de las señas de este sistema educativo era la no coeducación, la separación de niños y niñas en las escuelas ; una manera de educar a cada sexo en los roles sociales pretendidos. La mujer era distinta del hombre, su finalidad social era distinta y, por lo tanto su educación no debía ser la misma; él debía ser un rudo guerrero por la Patria y ella una abnegada mujer, madre y esposa, al servicio del hombre, mantenedora de los roles tradicionales como más adelante analizaremos.
Por lo tanto será la enseñanza primaria la que en estos años, 1936- 1950, englobe a la mayor parte de las niñas, ya que en la educación secundaria su número se reducía enormemente pues su dedicación debía ser el hogar y las tareas familiares, bastaba con una instrucción elemental en religión y formación intelectual. Y su formación secundaria e universitaria se reducía a las carreras de letras con finalidad de maestras, siendo entre 1940-1945 su promedio anual de matriculadas en la universidad española de 482, frente al de 3248 varones. En los años 50 se estableció que se podía acceder a los estudios de Magisterio ya con el nivel de bachillerato elemental, con lo cual nos encontramos maestros y maestras ejerciendo con 17 años. Jóvenes muy influenciados por el ideal nacional-católico y el tradicionalismo social; un instrumento más mantenedor de la “pureza española” .
Nos encontramos pues, en esta educación femenina, 4 ámbitos de enorme importancia, centrados en esa no coeducación, en la enseñanza primaria y en la formación femenina, que no feminista. Formar a la mujer era inculcarle un patrón de conducta nacional-católica, basado en los principios de la Patria como unidad de destino, la religión católica como moral y la puericultura como deber.

1) Escuela de niñas:

Foto: Esuela de niñas durante el franquismo. Se estableció una educación diferenciada entre niños y niñas siguiendo la concepción católica de desigualdad de sexos y su distinto papel en la sociedad: la mujer en el ámbito privado/doméstico, el hombre en el ámbito público.

Se concebía la enseñanza para las niñas de manera diferente que para los niños, pues su misión era diferente. El Estado creó el Servicio Español de Magisterio (el maestro se esforzaría “porque en las primeras luces de la infancia se inculque la idea de un Dios a quien adorar, una patria a quien servir y en ella un imperio que restaurar” ). Para la educación de las chicas se establecían maestras, pues debía reinar la feminidad más rotunda, expandiendo una educación basada en la sumisión y abnegación de la mujer al hombre y a la patria, servidora plena. Estas maestras pasaban después de sus estudios de magisterio, por cursos de capacitación de Hogar de la Sección Femenina, en un modo de adoctrinamiento en el régimen e ideología falangista. La educación de las niñas se basaba en las labores y enseñanzas apropiadas al hogar (labores de punto, cocina, lavado, planchado, economía doméstica, puericultura, faenas varias…), junto con Historia, Matemáticas y Lengua.
Gran importancia de las enseñanzas de religión católica (buscaba asegurar una auténtica vida religiosa asentada en: sumisión respetuosa y amorosa a la jerarquía, orientación a la parroquia, conocimiento de la liturgia y correcta utilización del misal) y del Nacionalsindicalismo (programa de la Falange, e incluía relatos sobre la vida y la muerte de algún camarada, alguna batalla de guerra y algún acontecimiento de la vida del Caudillo).
Como ya hemos señalado, la educación de las niñas a penas rebasaba en su mayoría la educación primaria/secundaria, eran escasas las que llegaban a la enseñanza profesional y universitaria. En los diferentes libros de texto editados por Magisterio español y la Sección Femenina para la educación primaria y secundaria de las niñas, nos encontramos con estas enseñanzas señaladas de abnegación y sumisión al hombre. Podemos observar esa educación diferente para las niñas con respecto de los niños:

“En la bibliografía escolar española apenas si hay algún libro de Historia para niñas. Y éstas, o no pueden leer Historia, lo que casi equivale a no poder aprenderla, con gravísimo quebranto para su formación y su cultura -y hasta con peligro de quebranto de la Ley, que manda que la sepan-, o han de leerla en libros que, hechos preferentemente para niños, no tuvieron en cuenta los imperativos y las necesidades del alma de la mujer” [SERRANO DE HARO, Agustín (1952). Guirnaldas de la historia. Op. Cit.; p. 5]

“Y no es que en este libro -hablemos ya de él- hayamos prescindido de la acción de los hombres. No, eso es imposible, eso sería una absurda mutilación. Este es un libro de Historia de la cultura española, y las niñas se enterarán en él de todas sus grandes evoluciones y conocerán todas sus grandes figuras, pero siempre, sobre el gran fondo general, ordinariamente trazado por el genio del hombre, destacarán, iluminándolo, una figura de mujer: doña Jimena, doña Elvira y doña Sol, por las que suspira el mejor guerrero del Medievo. (…) Y ni que decir hay que figuras como la de Isabel la Católica y Santa Teresa de Jesús llenan por sí solas los ámbitos inmensos de las más luminosas perspectivas de la Historia” [SERRANO DE HARO, Agustín (1952). Guirnaldas de la historia. Op. Cit.; p. 6]

“Todos los miembros de la sociedad son iguales a causa de su común cualidad de seres humanos. Al mismo tiempo, son desiguales en cuanto a aptitudes adquiridas, potencialidades hereditarias, sexo y edad.” [FERRER, Alfonso (1968). Formación político-social y cívica. 7º curso de enseñanza primaria. Madrid: Editorial Almena; p. 12]

Una mujer de su hogar, madre y ama de casa:
“Salen los hombres a sus expediciones de caza, a buscar para estrangularlo al osos que ronda los contornos, o a la cabra que salta los abismos. (…) La mujer hizo en aquellas horas de siglos lo más grande que se había hecho en la Historia de los hechos humanos. ¡Cuántas veces para cobijar al tierno hijo desnudo, ella tejería, en la orilla del río, una choza con ramas fuertes y hojarasca frondosa, y mulliría en su interior un blando lecho de hojas olorosas y frescas! (…) Y no había vasijas. Y para recoger agua y guardar los alimentos se usaban cascos de calabaza, conchas de moluscos, pedazos de madera y cráneos de animales. Hasta que un día manos de mujer amasaron la arcilla y trenzaron esas cestas que han quedado dibujadas para siempre en nuestras cuevas de Levante (…) Y aun más debemos a aquellas mujeres admirables: ellas inventaron la agricultura (…) Consagrado el hombre a las correrías de la caza y a los ímpetus de guerras salvajes, la mujer recoge para alimentos las raíces y los frutos que la tierra ofrece. Y observa de qué estacas y semillas nacen nuevas plantas y cómo el agua las vivifica y las hace florecer. Y limpia de hierbas inútiles las cercanías de la vivienda. Y forma en torno las pequeñas huertas y jardines primitivos”[SERRANO DE HARO, Agustín (1952). Guirnaldas de la historia. Op. Cit.; pp. 13-14]

Una mujer menos capacitada que el hombre, intelectualmente inferior, supeditada a él:
“Veamos cómo se consideraba a la mujer en las «Siete Partidas», monumento colosal de hace setecientos años, hecho por el rey Alfonso X el Sabio (…) «Ninguna mujer, quanto quier que sea sabidora non pode ser Abogado en Juyzio por otri. E esto por dos razones. La primera porque no es guisada, nin honesta cosa que la mujer tome officio de varón, estando públicamente embuelta con los omes, para razonar por otri. La segunda, porque antiguamente lo defendieron los sabios; por una mujer que dezían Calfurnia, que era sabidora: porque era tan desvergonzada que enjovaba a los jueces con sus voces, que non podían con ella. Onde ellos, catando la primera razón que diximos en esta ley, e otro si veyendo que QUANDO LAS MUJERES PIERDEN LA VERGüENZA, ES FUERTE COSA DE OYRLAS, e de contender con ellas; e tomando escarmiento del mal que sufrieron de las voces de Calfurnia, defendieron que ninguna mujer non pudiese razonar por otri» (…) «EL CÓDIGO DE LAS PARTIDAS» es uno de los más célebres del mundo. Sólo puede comparárselo, entre los grandes libros de la Edad Media, la «Suma» de Santo Tomás” [SERRANO DE HARO, Agustín (1952). Guirnaldas de la historia. Op. Cit.; pp. 80-81]

Una mujer débil y abnegada:
“Tu, niño, si alguien se ríe o insulta el nombre de Dios, de España o de tu madre, ¡no vaciles! Con tus puños, con tus dientes y tus pies, arremete contra él. Si no lo haces ¡cobarde! ya no podrás llevar medalla de papel ni flechas en la camisa. (…) Tu, niña, si alguien se ríe o insulta el nombre de Dios, de España o de tu madre, ¡qué no te importe llorar! Llora con pena, amarga, infinita, callada…” [GIMÉNEZ CABALLERO, E. (1943). España nuestra. El libro de las Juventudes Españolas. Madrid: Magisterio Español, p. 124]

“Y aún hay más mujeres que llenan de gloria a España durante el siglo XIX: Rosalía de Castro nos enseñó la dulzura musical de la lengua gallega: «Miña casiña, meu lar, ¡cantas onciñas d`ouro me vals!...»” [SERRANO DE HARO, Agustín (1952). Guirnaldas de la historia. Op. Cit.; p. 183]

2) El Servicio Social:

Foto: Instructora de la Sección Femenina dando unas clases de cocina a las mujeres durante el Servicio Social.

Llevado a cabo por la Sección Femenina, su duración era de seis meses: 3 de educación teórica (buena madre, buena esposa, abnegada y católica) y 3 de prestación obligatoria de trabajo en comedores, hospitales, oficinas, etc. Sin embargo, esta dedicación de 3 meses de trabajo gratuito y obligatorio, significaba una dedicación de seis horas diarias fuera de la jornada laboral durante tres meses, lo cual se convirtió en algo extenuante para las mujeres obreras, así el 26 de noviembre de 1946 se suprimió esta fase de prestación para las obreras, ampliando el periodo formativo a los seis meses, dos horas diarias en el propio centro de trabajo, a donde se desplazaba el profesorado de la Sección Femenina.
Fue éste un Servicio Social destinado básicamente a las mujeres solteras, buscando su formación como futura madre de familia: labores del hogar, cuidado de los niños, atención de los enfermos, atención del marido, etc. Se exigía el certificado de cumplimento o exención del SS. para acceder a los puestos de plazas del estado así como el trabajo en la empresa privada y en la obtención de cualquier certificado de estudios.
Exenciones: madres de familia, mujeres casadas, mujeres con pérdida de padre/madre/hijo/hermana/marido en la guerra civil, y religiosas.
Entre 1945- 1950 entorno a unas 200.000 mujeres habían cumplido el servicio social.La Revista Y de la Sección Femenina, en 1941 recoge el Plan para el ama de casa para ese mismo año:
“Agenda por meses, por semanas, por días y horas; el trabajo que debe desarrollar una mujer para tener siempre su casa a punto. Según el plan: en enero, el ama de casa debe dedicarse a contar y repasar la ropa y, si sus medios se lo permiten, ir reponiendo tanto lo gastado como lo saqueado por «los rojos». En febrero, ordenas los armarios y cajones de la casa, y cambiar los papeles o sacudir las telas si están forrados. En marzo, debe limpiar madreas, suelos, tapices, techos y lámparas. En abril los visillos, cortinas y almohadones. En mayo, aprovisionarse de carbón y leña. En junio, repasar almohadas, mantas y colchones, apalear la lana de sus rellenos y lavar sus fundas. En julio y agosto, la mujer debe aprovechar las vacaciones para hacer trabajos de costura y punto, pero también para dar un pequeño repaso a la cultura «seguramente enmohecida en los meses de invierno». En septiembre deben poner en orden todo para la vuelta al colegio: repasar la ropa de los críos y comprar el material escolar. En noviembre sacar las pieles. Y en diciembre, poner el nacimiento y estudiar el presupuesto de año nuevo”


Foto: Guía de la buena esposa publicada por Sección Femenina.

3) La Hermandad del Campo:
La Hermandad nació para hacer frente a las exigencias de la guerra, era necesario continuar con la producción agrícola alimenticia cubriendo los huecos dejados en las faenas del campo por los hombres, que se hallaban luchando en la guerra . Y una vez terminada la guerra funcionó como un instrumento para la educación de las mujeres en sus tareas diarias, especialmente en el mundo rural, vinculadas al trabajo del agro y las industrias rurales (cestería, textiles, quesería, etc). Se buscaba mantener el espíritu rural, concebido como estado puro y primogénito, conservador de la raza y el espíritu nacional- católico. Nuevamente la mujer pasaba a ser la sustentadora abnegada del Estado, al servicio del hombre y de los hijos. La Hermandad estaba bajo la dirección de la Sección Femenina.
Se trataba, en último fin, en ensalzar el tradicionalismo mantenido en el mundo rural “apegando a la mujer a la labor diaria, al hijo, a la cocina, al ajuar, a la huerta” .
Dentro del proyecto de la Hermandad, se desarrollaron las Granjas escuelas rurales, destinadas a incentivar y mejorar las economías campesinas, llevándose a cabo distintas enseñanzas prácticas: avicultura, horticultura, industrias lácteas, sericicultura, hogar, etc . Toda una serie de enseñanzas que colocaban a la mujer en la mantenedora del orden tradicional, apoyo del hombre y madre abnegada y servicial.


Foto: Mujeres en una Granja Escuela aprendiendo el cuidado de los animales.

4) Las Juventudes Femeninas:
Entramado adoctrinador de la Sección Femenina para extender la ideología de la mujer abnegada desde la primera infancia, a través de la militancia en sus filas. Se buscaba el control de las niñas infundiéndoles los valores de buena madre, esposa y servidora del régimen nacional-católico. Fue este un órgano de captación de mujeres militantes para la Falange, cuyo éxito fue escaso.

4. LA SECCIÓN FEMENINA Y LAS ENSEÑANZAS DE HOGAR

La Sección Femenina, creada por José Antonio Primo de Rivera en junio de 1934 con el fin de encuadrar a las estudiantes femeninas en el movimiento estudiantil falangista, ya que estas quedaban fuera del SEU (Sindicato Español Universitario, 1933) al considerar a la mujer débil y no preparada para los actos revolucionarios y violentos que llevaba el SEU contra la república ; alcanzará su máximo en 1937 cuando, contando con unas 250.000 afiliadas, Franco se apropió de la Falange convirtiéndose en el único partido del Régimen y con ella de la Sección Femenina, que quedaba incorporada al partido, y funcionó como aparato de control y expansión del ideario ultraconservador-católico del franquismo, manteniéndose al frente igualmente a Pilar Primo de Rivera como Delegada Nacional.

En los estatutos del nuevo partido de Falange se fijaba un proyecto de reforma política donde se unían tres corrientes ideológicas: nacional, católica y de justicia social. La Sección Femenina tuvo que modificar sus normas para acomodarse a dichos Estatutos, quedándose con la tarea de formar a la mujer en el "nuevo estilo". Las labores de la Sección Femenina a lo largo de todo el franquismo se resumen en una abnegación de la mujer al hombre y su servicio social a España. Su labor fue la de instruir a las jóvenes sobre cómo ser buenas patriotas, buenas cristianas y buenas esposas, relegando su papel como mujeres independientes a una subordinación total al home. Se trataba de ser femeninas y no feministas.

Para conseguir tales propósitos, la Sección Femenina, a través de la Falange, editó en 1956 un manual con los deberes de la buena mujer española que no hacía más que recoger los valores tradicionales católicos asentados con el establecimiento de la dictadura franquista en el 1939 y desarrollados desde sus inicios:

"Ten preparada una comida deliciosa para cuando el llegue del trabajo. Especialmente, su plato favorito. Ofrécete a quitarle los zapatos. Habla en tono bajo, relajado y placentero. Prepárate: retoca tu maquillaje, coloca una cinta en tu cabello. Hazte un poco más interesante para él. Su duro día de trabajo quizás necesite de un poco de ánimo, y uno de tus deberes es proporcionárselo. Durante los días más fríos deberías preparar y encender un fuego en la chimenea para que él se relaje frente a él. Después de todo, preocuparse por su comodidad te proporcionará una satisfacción personal inmensa"

"Minimiza cualquier ruido. En el momento de su llegada, elimina zumbidos de lavadora o aspirador. Salúdale con cálida sonrisa y demuéstrale tu deseo por complacerlo. Escúchalo, déjale hablar primero; recuerda que sus temas de conversación son más importantes que los tuyos. Nunca te quejes si llega tarde, o si sale a cenar o a otros lugares de diversión sin ti. Intenta, en cambio, comprender su mundo de tensión y estrés, y sus necesidades reales. Haz que se sienta a gusto, que repose en un sillón cómodo, o que se acueste en la recámara. Ten preparada una bebida fría o caliente para él. No le pidas explicaciones acerca de sus acciones o cuestiones, su juicio o integridad. Recuerda que es el amo de la casa".

"Anima a tu marido a poner en práctica sus aficiones e intereses y sírvele de apoyo sin ser excesivamente insistente. Si tú tienes alguna afición, intenta no aburrirle hablándole de esta, ya que los intereses de las mujeres son tribales comparados con los de los hombres. Al final de la tarde, limpia la casa para que esté limpia de nuevo en la mañana. Prevé las necesidades que tendrá a la hora del almuerzo. El almuerzo es vital para tu marido si debe enfrontarse al mundo exterior con talante positivo"

"Una vez que ambos os retiréis a la habitación, prepárate para la cama lo antes posible, teniendo en cuenta que, aunque la higiene femenina es de máxima importancia, tu marido no quiere esperar para ir al baño. Recuerda que debes tener un aspecto inmejorable a la hora de ir para cama... si debes aplicarte crema facial o rulos para el cabello, espera hasta que él esté dormido, ya que eso podría resultar chocante para un hombre a última hora de la noche. En cuanto respecto a la posibilidad de relaciones íntimas con tu marido, es importante recordar tus obligaciones matrimoniales: si él siente la necesidad de dormir, que sea así, no lo presiones o estimules en la intimidad. Si tu marido sugiere la unión, entonces accede humildemente, teniendo siempre en cuenta que su satisfacción es más importante que la de una mujer. Cuando alcance el momento culminante, un pequeño gemido por tu parte es suficiente para indicar cualquiera goce que pudieses experimentar. Si tu marido te pidiera prácticas sexuales inusuales, sé obediente y no te quejes. Es probable que tu marido caiga entonces en un sueño profundo, así que acomódate la ropa, refréscate y aplícate crema facial para la noche y tus productos para el cabello. Puedes entonces ajustar el despertador para levantarte un poco antes que él por la mañana. Esto te permitirá tener lista una taza de té para cuando despierte"

En ésta muestra de deberes de la mujer aparece reflejado muy bien ese ideal de mujer que la Sección Femenina buscaba inculcar en las mujeres españolas, y esto lo irá implantando a través del Servicio Social, las Hermandades en el campo y su hegemonía en las enseñanzas de hogar; pues será la Sección Femenina, como hemos visto, la encargada de la elaboración de toda una serie de Manuales para la Enseñanza Media y necesarias para la obtención del título de bachiller. Las enseñanzas de Hogar, por orden ministerial del 16 de octubre de 1941, se convirtieron en obligatorias para todos los centros de primera y segunda enseñanza. Estas enseñanzas redundarían en una mejor dirección del hogar, en una mejor disposición de la mujer hacia el hombre, buscando un hogar adecuado y de utilidad, asegurando la permanencia de la mujer en la casa y evitando el trabajo asalariado de la mujer.


Foto: Guía de la buena esposa publicada por Sección Femenina.

Así mismo, la Sección Femenina en esta labor de educar a la mujer en las Enseñanzas de Hogar, llevará a cabo toda una serie de manuales escolares que se irán reimprimiendo con este fin:

◘ Economía doméstica para bachillerato, comercio y magisterio (1958)
"A través de toda la vida, la misión de la mujer es servir. Cuando Dios hizo al primer hombre, pensó: “No es bueno que el hombre esté solo”. Y creo a la mujer, para su ayuda y compañía, y para que sirviera de madre. La primera idea de Dios fue el hombre. Pensó en la mujer después, como un complemento necesario, esto es, como algo útil"

◘Formación Político- Social, primer curso de Bachillerato (1963)
Gimnasia casera y deporte:
"Una mujer que tenga que atender las faenas domésticas con toda regularidad, tiene ocasión de hacer tanta gimnasia como no lo hará nunca, verdaderamente, que si trabajase fuera de su casa. Solamente la limpieza y abrillantado de los pavimentos constituye un ejemplo eficacísimo, y si se piensa en los movimientos que son necesarios para quitar el polvo de los sitios altos, limpiar los cristales, sacudir los trajes, se darán cuenta que se realizan tantos movimientos de cultura física que, aún cuando no tienen como finalidad la estética del cuerpo, son igualmente eficacísimos precisamente para este fin".
"No hay que tomar el deporte como pretexto para llevar trajes escandalosos. Podemos lucir nuestra habilidad deportiva, pero no que estas habilidades sirvan para que hagamos exhibiciones indecentes. Tampoco tenemos que tomar el deporte como pretexto para independizarnos de la familia, ni para ninguna libertad, contraria a las buenas costumbres"

También a través de la publicación de una serie de revistas, la Sección Femenina buscó impregnar a la mujer y a la sociedad española en global de esta imagen de mujer sumisa y abnegada:

◘Revista Medina, ejemplar del 13 de agosto de 1944
"La vida de toda mujer, a pesar de cuanto ella quiera simular -o disimular- no es más que un eterno deseo de encontrar a quien someterse. La dependencia voluntaria, la ofrenda de todos los minutos, de todos los deseos y las ilusiones, es el estado más hermoso, porque es la absorción de todos los malos gérmenes -vanidad, egoísmo, frivolidades- por el amor”

◘Revista Teresa, ejemplar de marzo de 1961
"Las mujeres nunca descubren nada; les falta, desde luego, el talento creador, reservado por Dios para inteligencias varoniles; nosotras no podemos hacer más que interpretar, mejor o peor, lo que los hombres nos dan hecho”. (Afirmación de Pilar Primo de Ribera)


5. LA IGLESIA Y SU LITURGIA


Foto: Mujeres beatas en los actos religiosos católicos en el franquismo.

Con el franquismo la religión católica se convirtió en la religión oficial del estado, quedando ligadas Iglesia-Estado, y como consecuencia la vida se rigió por la moral católica, afectando así las mujeres y situándolas en una situación de sumisión respecto al home, tomando como referencia la figura de Eva como pecadora, y de María como mujer sumisa y abnegada.
La mujer tenía razón de existir, en tanto en cuanto, ella era reproductora de la especie, mantenedora de la familia y, como consecuencia, reproductora del sistema.
• El sexo quedaba relegado al ámbito reproductivo, cualquiera goce sexual se consideraba pecaminoso. Esto llevó a las mujeres a negar su cuerpo y ver el disfrute en el sexo como pecado.
• Severidad con las mujeres, se les establecía castidad para las solteras y fidelidad para las casadas. Frente a esto, la Iglesia con los hombres era tolerante y la mujer tenía que ser tolerante con sus escarceos sexuales, pues eran conductas normales en ellos. Se decía que el hombre cuantos más amores más varonil.
• Eran consideradas las causantes de los pecados de los hombres, ellas tenían la culpa debido a sus vestimentas e insinuaciones. Se establecieron toda una serie de normas por la Iglesia de cómo vestir (no se podía ir con falda más corta que por debajo de la rodilla, con la cabeza tapada en la iglesia y los brazos no podían estar desnudos..) , de cómo bañarse en la playa, comportamiento social de la mujer (la mujer debía ir al cine con carabina…), de lecturas que no podían realizar (ninguna de índole sexual, solo relacionadas con la buena esposa y madre), los desnudos desaparecieron del arte etc.(Normas de Decencia cristiana, Comisión Episcopal de Ortodoxia y Moralidad, años 60). Todo esto fue apoyado y defendido por el régimen.
Toda una serie de preceptos que la mujer encontraba en sus manuales escolares, en el día a día de su educación. Como hemos visto, el amor a la patria, y a una patria profundamente católica, era la base sobre la que se sustentaba el régimen, y junto con la asignatura de religión obligatoria, toda la enseñanza en sí misma estaba impregnada de los preceptos y la doctrina católica:

“Era poco más de mediodía (otoño del año 312). En el cielo azul el sol casi cegaba la mirada. Un clamor confuso de la tropa detuvo al César que avanzaba hacia los muros del Roma. -Mirad Señor, hacia el cielo- le gritó uno de sus servidores, -¿No veis aquella señal luminosa? Allí, allí, por encima del sol. Parece como un augurio misterioso de los dioses. Las tropas están asustadas y no osan adelantar un paso-. Constantino frenó su caballo. Miró al sol y vio que por encima de él brillaba una enorme cruz resplandeciente. En torno a ella se leía, en caracteres de fuego, una inscripción: «Con ésta vencerás». El intrépido César ordenó suspender las operaciones. El prodigio le había dejado atónito. Y se retiró a su tienda pensativo, evocando otra vez el recuerdo de su padre y del Dios de los cristianos(…) La noche le sorprendió en su tienda preocupado y pensativo (…) Un sueño extraño agitó su atormentada imaginación. Vio una vez y otra la misma cruz resplandeciente y hasta le pareció escuchar una voz celestial que le ordenaba: -Coloca esta cruz en tus estandartes y vencerás. Con el alba despertóse el César. El sueño había tranquilizado su espíritu, en el que había revivido su acostumbrada intrepidez y gallardía. Llamó a sus generales y les mandó que en todas las enseñas y estandartes, junto a las águilas del Imperio, se hiciera estampar una cruz (…) Horas después Constantino entraba triunfal en la ciudad imperial.” [ORTIZ MUÑOZ, Luis (1940). Glorias Imperiales. Madrid: Magisterio Español; pp. 55-56]

Asimismo, la propia Pilar Primo de Rivera buscó la “catolización” de sus instructoras de la Sección Femenina para seguir los pasos que tomaba el régimen franquista, ya no los nacional-sindicalistas de Falange, sino los nacional-católicos, y poder tener alguna capacidad de decisión sobre la enseñanza religiosa de las escuelas y sus enseñanzas de educación física tan poco apreciada por los religiosos y religiosas. Contó así con el monje benedictino fray Justo Pérez de Urbel que se convirtió en el asesor religioso nacional de la SF., y la doctrina católica impregnará con más fuerza ese ideal de mujer sumisa, abnegada, servil al hombre, con el que contaba la SF . En palabras del propio Urbel: “Sembrad, sembrad silenciosamente, abnegadamente (…), se trata de formar esposas y madres, esposas cristianas y españolas, cosa magnífica que es algo más que dar un vaso de agua fría y que, por lo tanto, merece mayor galardón” “La veréis inmóvil [a la mujer intelectual], devorando libro tras libro (…) en vez del Evangelio o las Confesiones de San Agustín, o La perfecta casada, de Fray Luis de León, o la Historia del Arte, encontraréis allí toda clase de lecturas insubstanciales o peligrosas” [PÉREZ DE URBEL, Fray Justo. Discurso en el V Consejo de la SF. de 1945]

No olvidemos también el fuerte control que la Iglesia tenía en las instituciones educativas, además de ser ella la que, mediante las órdenes religiosas, se apoderó de nuevo de las enseñanzas medias a través de sus colegios privados que fueron ocupando el lugar de los institutos públicos que el régimen fue cerrando en esa limpieza de los ideales republicanos y los profesores afines a esos ideales, cuyo “púlpito” de propagación estaba en esta educación secundaria . Fue algo habitual la ocupación de cargos educativos por parte de los eclesiásticos; el Ministerio de Educación Nacional creó toda una red de organismos de control locales para asegurar esa enseñanza nacional-católica donde representantes de la Iglesia se encontraban presentes para mirar por la correcta enseñanza moral en las escuelas (Consejos de Distrito Universitario, Comisiones Provinciales de Educación Nacional, Juntas Municipales de Enseñanza)
Las enseñanzas religiosas fueron, de este modo, inundando la enseñanza de las niñas en España tras la postguerra. La mujer se encontró en una situación de inferioridad respecto al hombre, dentro de una sociedad tradicional y correcta, apoyado en toda su existencia en la más importante Institución de toda la Historia, viviente a lo largo de 20 siglos, mantenedora de la esencia y la “verdad”. Eran las sagradas escrituras las que aguantaban esta moralidad correcta, y eran en ellas de donde salía ese ideal de mujer, madre y esposa abnegada, por lo hijos y el marido, para los hijos y para el marido:

“…y de la costilla que del hombre tomara, formó Yavé a la mujer, y se la presentó al hombre. El hombre exclamó: Esto sí que es ya hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta se llamará varona, porque del varón ha sido tomada”[Sagrada Biblia; Génesis 2, 22-23]

“A la mujer le dijo: Multiplicarás los trabajos de tus preñeces. Parirás con dolor los hijos, y buscarás con ardor a tu marido, que te dominará” [Sagrada Biblia; Génesis 3, 16]

“Yavé habló a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando dé a luz una mujer y tenga un hijo, será impura durante siete días; será impura como en el tiempo de su menstruación. El octavo día será circuncidado el hijo, pero ella quedará todavía en casa durante treinta y tres días en la sangre de su purificación; no tocará nada santo ni irá al santuario hasta que se cumplan los días de su purificación. Si da a luz hija, será impura durante dos semanas, como al tiempo de su menstruación, y se quedará en casa durante sesenta y seis días en la sangre de su purificación.” [Sagrada Biblia; Levítico 12, 1-5]

En esta serie de preceptos religiosos católicos se sustentó el sistema de enseñanza que soportaron las mujeres en la dictadura franquista, abogándolas a la sumisión, obediencia y seguimiento del hombre; y así se plasmó en los manuales escolares:

“…escasean notablemente los libros de lectura de enseñanza para el primer grado. Y los Maestros se ven obligados a realizar grandes esfuerzos para iniciar a sus alumnos, con un criterio pedagógico aceptable de selección y exposición, en los distintos conocimientos. Por todas estas razones, y firmes en nuestro criterio de que la gran necesidad del mundo y el más noble afán de la Escuela es el conocimiento y el amor de Jesucristo, hemos escrito un libro sencillísimo que cuente los encantos de su vida a los niños de los primeros grados de nuestras Escuelas, a los que empiezan a leer” [SERRANO DE HARO, Agustín (1945). Hemos visto al señor: El libro de Primer Grado de Historia. Madrid. Escuela Española; p. 4]

“Y le dijo el ángel: Dios te salve, María. Llena eres de gracia. El Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres. Y le dijo también: Por la gracia del Espíritu Santo, vas a ser Madre del Hijo de Dios. Cuando nazca ponle el nombre de Jesús. Y la Virgen María, que era muy humilde, muy humilde, se inclinó diciendo: Yo soy la esclava del Señor, lo que Dios quiera, eso quiero yo.”[SERRANO DE HARO, Agustín (1945). Hemos visto al señor. Op. Cit.; p. 13]

“Jesucristo no iba solo por el Mundo. Lo acompañaban los doce apóstoles y lo seguían algunas mujeres. La primera de todas su Madre, la Virgen María” [SERRANO DE HARO, Agustín (1945). Hemos visto al señor. Op. Cit.; p. 22]

“Pero el Señor no quiso dejarnos solos en el mundo, el Señor quiso quedarse siempre con nosotros. Él mismo lo había dicho: No os dejaré huérfanos. Yo estaré con vosotros hasta que se acabe el mundo. Y por eso fundó la Iglesia Católica, que es como la familia de Jesucristo. La Iglesia Católica la formamos todos los cristianos que obedecemos al Papa (…) Por eso cuando el Papa manda algo es como si lo mandara Dios”[[SERRANO DE HARO, Agustín (1945). Hemos visto al señor. Op. Cit.; pp. 64-65]


Foto: Clase de religión a niñas durante la dictadura franquista.


6. CONCLUSIONES

El sistema educativo del régimen franquista para la educación de la mujer no hizo sino más que reproducir los preceptos morales católicos y seguir la tradición de la sociedad patriarcal. Cómo hemos visto, la mujer pasó la barrera de las libertades republicanas hacia una sumisión y postergación de su persona, capacidades y libertades a favor del hombre, de su supremacía y adoración. La educación de la mujer entre la liturgia y los libros de texto no buscaba sino mantener la sociedad tradicional que la II República había corrompido, una sociedad donde la mujer fuese madre, esposa abnegada y servicial, cuya misión era la atención del marido y de los hijos bajo una educación y formación en unos valores de patriarcado; bajo la moral católica ultraconservadora franquista.


Foto: Guía de la buena esposa publicada por Sección Femenina.

La mujer pasará ahora, con el franquismo, a retirarse de la vida pública, situándola en la vida privada, en el hogar y privándola de todos los éxitos logrados en la etapa republicana.
Civil
◘La mujer casada perdió su nacionalidad propia.
◘El marido tenía autoridad de representación sobre la mujer, y si esta estuviese soltera era el padre el que la tenía, y en su defecto el hermano.
◘Se privó a la mujer del acceso a muchos puestos del estado: abogado de Estado, agente de cambio y Bolsa, médico del Cuerpo Facultativo de prisiones, Técnico de Aduanas, Inspector Técnico de Trabajo, fiscal, juez, magistrado, diplomáticos, registradores de Propiedad y Notarios, etc. La carrera con más oportunidades era la de Magisterio.
◘Aceptación de la prostitución. Hasta 1965 no se ilegalizó la prostitución y si prohibieron los burdeles.
◘Prohibición de métodos anticonceptivos y del aborto.
◘No derecho al voto.
Familia
◘Derogación del matrimonio civil.
◘Delito de adulterio aplicado solo a la mujer.
◘Derogación de la ley de divorcio.
◘La patria potestad le correspondía al hombre. Las mujeres menores de 25 años no podían abandonar el hogar sin permiso de sus padres a no ser que fuese para casarse.

Educación
◘Escuelas separadas.
◘Asignaturas domésticas y religiosas para las mujeres.

Trabajo
◘Se le imposibilitó el acceso a muchos puestos de trabajo, la mujer debería ser buena esposa y madre; una buena ama de casa.

Vídeo: Este ideal de mujer ama de casa, madre y esposa abnegada se mantendrá a lo largo de toda la dictadura franquista como mostraban los anuncios de TVE de los años 60-70.
video

2 comentarios:

  1. muy bueno, y claro me gustó.
    De la educación fisica no hablas mucho.
    animo y gracias por el articulo.

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  2. muy bueno, y claro me gustó.
    De la educación fisica no hablas mucho.
    animo y gracias por el articulo.

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