martes, 27 de abril de 2010

El "enfermo homosexual" bajo los postulados de la medicina franquista. Félix Tubío Pérez



La represión homosexual llevada a cabo por el régimen franquista se apoyó en toda una serie de postulados e investigaciones médicas/psiquiátricas, que consideraban la homosexualidad como un "instinto sexual", una "perversión", una "enfermedad".
Así tenemos entre estos médicos y psiquiatras al catedrático de medicina Valentín Pérez Argilés con sus consideraciones de la homosexualidad como una enfermedad,la cual había que perseguir y acotar; la concebía como una enfermedad mental contagiosa:“Los postulados de la impunidad de la homosexualidad van aprovechando la evolución de las doctrinas médicas para fundamentar su postura (…), así se establece: El homosexual no es responsable de su homosexualidad, como el diabético no lo es de su diabetes. La comparación viene avalada por tratarse de dos conceptos tomados igualmente del campo endocrinológico, según las teorías imperantes en el momento que se formuló; pero esto es una falsedad parcial. En efecto, el diabético no ofrece peligro de contagiosidad. La comparación sería más justa si se dijese: tampoco el tuberculoso es culpable de su tuberculosis; pero tendrá una grave responsabilidad cuando por odio al resto de la humanidad sana, o desinteresándose del riesgo de su contagio, o por ignorancia, se dedique a sembrar sus esputos bacilíferos”.
Pérez Argilés elaborará un análisis para detectar a un homosexual a simple vista; uns instrumento de fácil utilización para denunciar a un homosexual aunque de nula base científica(Tratados: Lecciones de psiquiatría -1941-, Discurso sobre homosexualidad -1959-).
Análisis elaborado por Pérez Argilés:
 Primero, el tono de voz y los ademanes. Ahí se delatan muchos pederastas.
 En segundo lugar, analicemos los gustos y preferencias. Aquello de la fresa y el chocolate.
 En tercero, la relación entre el cinturón torácico y el pelviano. «En el varón debe predominar la anchura del torácico sobre el pelviano». La sabiduría popular ya conocía esta técnica de detección de invertidos: «Estrecho de espaldas y ancho de culo…» *(maricón seguro).
 En cuarto lugar, el reparto del vello: barba, pelo en el pecho para los hombres, cuanto más, mejor. Para las mujeres, pestañas gruesas y anchas. De lo contrario mal pronóstico.
 En quinto lugar, hay que vigilar en el hombre si tiene ginecomastia y la forma y tamaño de sus genitales. «Caballo grande…» (ande o no ande).
 En sexto lugar, la presencia del apéndice xifoides. Para los legos, se trata del extremo inferior del esternón, que en los hombres «muy hombres» debe tener la forma de la punta de una espada triunfadora.
 En séptimo lugar, el reparto de la grasa. Fundamental: con un compás de espesor se mide un pliegue cutáneo de la nuca, a nivel del atlas, y otro en la piel, a nivel de las últimas vértebras sacras. Si la piel de la nuca no es más gruesa que la región sacral en el hombre, y a la inversa en la mujer, ay de esos cromosomas.
 En octavo y último lugar, una prueba morfológica infalible que puede practicar cualquiera en casa. Hay que invitar a la persona a que enlace las manos y trate de unir los codos delante del cuerpo. En el hombre normal, esta operación es imposible y sus brazos formarán una V invertida. En la mujer sana, por el contrario, los codos se tocarán con facilidad y los brazos dibujarán una Y delante de su cuerpo.

El médico-psiquiatra Antonio Vallejo Nájera, también consideraba la homosexualidad como una enfermedad,una enfermedad mental, situando al homosexual más próximo a la figura del delincuente que del enfermo (Tratados: Tratado de psiquiatría -1944-, Lecciones de psiquiatría -1952-): “Adquieren estes postencefalíticos todas las características propias de las personalidades psicopáticas: holgazanería, importunidad, mala intención, hábitos viciosos, amoralidad, tendencias cleptómanas, agresividad, vagabundeo, etc., impulsivos. Lo característico es la habilidad cinética, y la tendencia a la acción, sin finalidad o con fines perversos. Son sujetos que se entremeten en todo, se hacen insoportables, es imposible el aprendizaje escolar o profesional, se permiten bromas groseras y pesadas con las persoas mayores, importunan al médico con peticiones imposibles de satisfacer, propagan la homosexualidad”.

Otra figura que sustentarán la homosexualidad como una enfermedad será el médico endocrinólogo Gregorio Marañón (Tratados: Los estados intersexuales en la especie humana -1929-), el cual verá la homosexualidad como una enfermedad que se puede curar, se trataba de un trastorno del instinto sexual. Segundo él “el invertido es, pues, tan responsable de su anormalidad como pudiera serlo el diabético de su glucosuria” .

Y en estas “bases científicas” se apoyaba la medicina durante la dictadura franquista…sobran las palabras…. Como consecuencia muchos fueron torturados, vejados, anulados como personas. Simplemente por ser personas con una determinada orientación sexual.

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